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Mensaje Presidencial
DISCURSO DEL CANCILLER DAVID CHOQUEHUANCA EN LA 41 ASAMBLEA GENERAL DE LA OEA, SAN SALVADOR

Discurso dia del mar 2011

Muchas gracias, señor Presidente, señores delegados, deseo iniciar la presente presentación de este informe expresando mi más profundo agradecimiento al Gobierno y pueblo de El Salvador, por sus muestras de hospitalidad y calidez, así como saludar la realización de este importante foro que nos permite enfrentar de manera conjunta problemas globales de nuestro hemisferio.

En ocasión de la 41 Asamblea General de la OEA, realizada el año pasado en Lima, al presentar el informe sobre el problema marítimo de Bolivia, reiteré, una vez más, la invitación al Gobierno de Chile para que juntos podamos encontrar una solución pronta y definitiva al enclaustramiento marítimo boliviano, con la plena convicción del espíritu de confianza mutua que mi país entendía se habría consolidado.

Mi invocación fue presentada interpretando la más profunda, invariable y permanente convicción de la conciencia del pueblo de Bolivia a su derecho irrenunciable e imprescriptible de recuperar su acceso soberano al Océano Pacífico y su espacio marítimo.

Como ustedes conocen, desde el 17 de julio de 2006, es decir hace ya casi cinco años, Bolivia y Chile iniciaron un relacionamiento a través de la denominada agenda de los 13 puntos, concebida como la expresión de la decisión de la Presidenta  Bachelet y el Presidente Morales, que permitió el reconocimiento mutuo de la existencia de un problema, y de la voluntad política de ambos mandatario y países para incluir el tema marítimo en el punto sexto de la misma, con la decisión firme de revertir la historia que se ha escrito entre Bolivia y Chile los últimos 132 años.

En este centenario problema que hiere al corazón mismo de Sudamérica, debo hacerles conocer, señor Presidente, señores delegados, que en reiteradas oportunidades Chile no sólo reconoció explícitamente la existencia de un problema pendiente con Bolivia, sino que llegó a negociar el retorno de Bolivia al Océano Pacífico.

Esas negociaciones comenzaron el año 1895, posteriormente en 1896, para repetirse en 1920, luego en 1923, en 1946, en 1950, en 1961, el año 1975, y en 1987.

En la última oportunidad, como ya señalé, en julio de 2006, se incorporó en la agenda de los 13 puntos el tema marítimo, para ser abordado y solucionado.

En julio de 2010, en oportunidad del 22 Mecanismo de Consultas Políticas en relación al tema marítimo, los vicecancilleres destacaron la importancia del diálogo bilateral como un mecanismo de entendimiento entre los gobiernos de Bolivia y Chile, que textualmente dice:

“Reafirmamos que el proceso refleja una política concertada entre ambos gobiernos, y considerando los altos niveles de confianza mutua alcanzados en la presente reunión, confirmaron preservar este clima, de modo que estimule el diálogo bilateral a fin de abordar la amplia temática del punto sexto de la agenda de los 13 puntos en dicho contexto, y proponer, así como alcanzar soluciones concretas, factibles y útiles en las próximas y sucesivas reuniones del Mecanismo de Consultas Políticas que beneficien el entendimiento y la armonía de ambos países”.

Este significativo texto señalaba sin duda el camino a seguir en lo que podría haberse constituido en la solución del problema marítimo a través de una negociación directa. Lamentablemente la siguiente reunión de Mecanismos de Consulta que debería llevarse a cabo en la ciudad de Santiago, en noviembre de 2010, fecha que fue fijada y registrada con anticipación en acta suscrita por ambos países, fue unilateralmente suspendida por el Gobierno de Chile, sin que este país haga conocer una fecha alternativa para su realización, lo que en los hechos significó para mi país una negativa de parte de Chile de presentar o considerar propuestas concretas, útiles y factibles para solucionar el Tema marítimo.

Como consecuencia de la cancelación de la reunión del Mecanismo de de Consultas, en diciembre de 2010 los presidentes de Bolivia y Chile durante la Cuadragésima Cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, Brasil, decidieron conformar la Comisión Binacional de Alto Nivel encabezada por los dos cancilleres que permitiera acelerar la consecución de propuestas concretas, factibles y útiles.

Dicha comisión se reunió en dos oportunidades, sin alcanzar el objetivo propuesto por los mandatarios, debido a que el Gobierno de Chile no presentó una propuesta formal de negociación.

En el más amplio deseo de poder alcanzar resultados que permitiesen avanzar a ambos países, el Presidente de mi país, de manera pública y en un contexto respetuoso y fraternal, pidió al Presidente de Chile que se entregue una propuesta antes del 23 de marzo, manifestando que esa propuesta no será a solución, pero permitirá ingresar a un proceso de negociación. Como respuesta Bolivia recibió que “Chile trabaja por resultados y no por fechas”.

Señor Presidente, probablemente las fechas no sean determinantes, pero es importante el tiempo que transcurre sin que se alcance ningún resultado. Mi país viene demandando resultados concretos desde hace más de cien años, sin respuesta.

Los hechos históricos de los últimos 132 años muestran que los gobernantes de Chile mantuvieron y lamentablemente mantienen una actitud rígida, inflexible ante la cuestión marítima de Bolivia, probablemente con el único propósito de justificar la invasión injusta impuesta por las armas por intereses de las oligarquías y capitales extranjeros. Bolivia por el contrario mantiene permanentemente una actitud pacífica y firme en su reivindicación, con el convencimiento que la misma posibilitará el retorno soberano al mar.

Históricamente, en la infinidad de negociaciones para resolver el problema marítimo boliviano, el momento más importante se produjo en el año 1895, cuando Bolivia y Chile suscribieron tres tratados, el de Paz y Amistad, el de Transferencia de Territorios, y un tercero con disposiciones reglamentarias para el comercio bilateral, los mismos que fueron ratificados y que en la parte más significativa recogen el compromiso de Chile a ceder territorios a Bolivia que le garantizarán su acceso al Océano Pacífico.

Señor Presidente, la forma en que Chile desconoció los compromisos asumidos en 1895 se explica por sí misma: Chile envió como Plenipotenciario a Bolivia al señor Abraham Koning, quien a nombre de su gobierno y a través de una simple nota retractó a su país del compromiso de 1895, desechando la posibilidad del acuerdo, bajo el argumento que:

“Chile ha ocupado el Litoral y se ha apoderado de él, con el mismo título con el que Alemania anexó al imperio Alsacia y Lorena, y que los derechos de Chile nacen de la victoria, de la ley suprema de las naciones, para asentir aún que el Litoral es rico y vale muchos millones. Eso ya lo sabíamos, lo guardamos porque vale, que si nada valiera no habría interés en su conservación”.

Resulta difícil tratar de entender la manera cómo Chile aduce la intangibilidad del Tratado de 1904, cuando con una simple nota diplomática no tuvo ningún reparo jurídico y menos moral para desconocer los tratados de 1895.

Me pregunto si ¿la intangibilidad de los tratados en el criterio de Chile se aplica sólo en los casos de su propio interés en desmedro de otros Estados?

Señor Presidente, señores delegados, en 1904 se impuso a Bolivia un arreglo por medio de la fuerza de Chile, luego de 25 años de ocupación militar de territorio boliviano, la intervención total de sus Aduanas, puertos y de su comercio, además de la amenaza de volver al estado de guerra y reiniciar las hostilidades militares, sin considerar el hecho de que en América Latina ya existía claramente consciencia respecto a la proscripción del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

En la Primera Conferencia Panamericana realizada en Washington el año 1889, se proclamó que en América Latina no existían territorios res jurius y que las guerras de conquista entre naciones americanas eran actos injustificados de violencia.

Se estableció asimismo que no será reconocida y se considerará como nula toda cesión de territorio hecha bajo la amenaza de guerra o en presencia de fuerza armada, y finalmente que toda nación víctima de una expoliación de esta clase podrá exigir que la validez de la cesión sea sometida a decisión arbitral.

Pues bien, Bolivia es obligada a firmar el Tratado de 1904 con posterioridad a la Conferencia Panamericana de 1889, cuando las Fuerzas Armadas chilenas ocupaban el territorio costero boliviano, y Bolivia como país sometido militarmente en esa oportunidad carecía, por ese hecho, de la libertad de consentimiento.

El régimen jurídico impuesto a mi país, en claro y en suficiente reconocimiento por la pérdida del territorio marítimo boliviano, concede a mi país teóricamente el más amplio sistema de libre tránsito por los territorios y puertos de Chile, situación que en la práctica y la realidad no se cumple.

El sistema de libre tránsito no ha sido honrado de acuerdo a las obligaciones asumidas por Chile en 1904, el mismo que significó en el pasado una actitud unilateral de Chile, expresada en las limitaciones al tránsito de personas y mercancías.

En contra de lo establecido la República de Chile concedió en los últimos años, sin consultar a Bolivia, a otorgar en concesión a empresas privadas, la administración y operación de los puertos de Arica y Antofagasta, ocasionando que las tarifas de transporte se hayan incrementado continua y considerablemente, con regulaciones que además de ser cada vez más exigentes son modificadas constantemente con los consiguientes perjuicios.

¿A qué libre tránsito se puede hacer referencia si uno de los Estados que se comprometió al cumplimiento del mismo efectuó acciones tendientes a perjudicarlo con acciones obstruccionistas? Ejemplos claros de ello son los que muestran que a pesar de contar con cláusulas imperativas, hasta el día de hoy Chile no haya concluido y perfeccionado la habilitación del puerto de Iquique bajo el régimen de libre tránsito, a pesar de los seis años que transcurrieron desde el requerimiento formal boliviano, y que desde hace 16 años no está operativo el ferrocarril Arica La Paz.

Resulta que ahora mi país debe negociar los derechos que le otorgan los acuerdos, y que Chile aplica discrecionalmente.

Señor Presidente, la historia entre Bolivia y Chile ha estado marcada por una constante e incesante defensa que Bolivia ha tenido y tiene que hacer de sus recursos naturales frente a los intereses de Chile.

La ambición de intereses privados por los ricos yacimientos de salitre, bórax y cobre dieron lugar a la Guerra del Pacífico, posteriormente el trasvase de las aguas del río Lauca, realizado unilateralmente por Chile, para proveer de aguas al norte del citado país, ha generado la desertificación gradual del altiplano andino boliviano.

Ante la negativa de encontrar una solución concertada, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile en 1962. Hasta el presente el Gobierno de Chile tampoco ha reparado este flagrante desconocimiento del derecho internacional.

Otra muestra de la falta de interés de Chile por encontrar arreglos apegados al Derecho Internacional con Bolivia, son las aguas de los manantiales del Silala, ubicadas en territorio boliviano, y que derivan hacia Chile a través de obras de ingeniería para garantizar el abastecimiento del agua a una importante región del norte de este país, sin que se haya reconocido ni la deuda histórica ni la compensación actual generada por su utilización en diferentes actividades económicas, por cierto muy rentables.

Pero no sólo hay incumplimiento de carácter bilateral, también debo mencionar que pese a las obligaciones asumidas por Chile en la Convención de Ottawa de 1997, de la que Bolivia también es parte, para realizar el proceso de desminado de su frontera con Bolivia, puedo informar que 14 años después Chile aún no ha cumplido.

En este caso Bolivia también espera pacientemente el cumplimiento del compromiso de Ottawa para desminar la frontera binacional, mientras asiste a un lamentable proceso de enmallado de otra parte de la frontera bilateral.

Pregunto entonces si es la forma en que los países miembros de la comunidad internacional entendemos la paz y la amistad.

Señor Presidente, señores delegados, la integración de nuestros pueblos se debe forjar sobre bases sólidas de unidad, complementariedad y confianza mutua, ninguna victoria militar otorga derechos ilimitados cuando estos son producto de la fuerza, así como tampoco ningún tratado o acuerdo internacional que ha sido suscrito bajo la presión y la amenaza debiera considerarse validable en el tiempo.

Señor Presidente, señores delegados, el hecho concreto que Bolivia no haya podido encontrar solución definitiva a su enclaustramiento después de 132 años en la vía diplomática, a través de la negociación directa, como recomienda la Resolución 426 de la OEA del 31 de octubre de 1979, nos conduce claramente a la posibilidad soberana de Bolivia para explorar otras alternativas otorgadas por el Derecho Internacional en el contexto multilateral y en su caso acudir a las instancias jurídicas previstas en los mecanismos de la solución pacífica de controversias, para lograr una solución definitiva a su justa reivindicación, ¿o según la delegación de Chile Bolivia debe aguardar otros 132 años? Si realmente Chile cree en la capacidad de diálogo con Bolivia, ¿por qué después de 132 años no existen en Chile propuestas concretas, factibles y útiles escritas, que puedan ser dadas a conocer a todos? ¿Por qué se incumple lo acordado el año 2010 entre ambos países?

Si existe una voluntad real de alcanzar una solución real al enclaustramiento marítimo boliviano, demando fraternalmente al señor Canciller de la República de Chile el establecimiento inmediato, en el día de hoy, de un proceso de negociación bilateral, formal, sobre una propuesta escrita, concreta, factible y útil, teniendo como testigos a todos los países miembros de la OEA.

Durante 132 años hemos reclamado nuestro derecho de volver al mar, a través del poder del diálogo y la razón, todos los países aquí presentes han sido testigos del gran número de encuentros que hemos tenido, tanto a nivel de presidentes como autoridades de Gobierno. Lo que nadie puede dudar es de la apertura y de la capacidad de diálogo que hemos demostrado los bolivianos durante mucho tiempo; sin embargo el Gobierno de Chile ha considerado que una política exterior con Bolivia cifrada en encuentros entre altas autoridades con fines mediáticos y una diplomacia evasiva resuelven los problemas; por el contrario, lo único que logra es exacerbarlos.

Bolivia en ningún caso renuncia ni renunciará al diálogo con Chile, tal como fue expresado por el Presidente Evo Morales el 23 de marzo de 2011.

Por ello aquí, hoy, en este foro hemisférico, Bolivia plantea que se puede resolver el problema marítimo mediante el diálogo directo; pero también desea manifestar su rechazo absoluto al falso argumento que señala que no puede existir diálogo mientras se utilizan otros procedimientos que el propio Derecho Internacional establece. La jurisprudencia a nivel internacional así lo confirma.

Señor Presidente, acaso podemos negar que en el pasado y presente Chile mantuvo y mantiene litigios que contaron para su solución con los mecanismos establecidos por el Derecho Internacional, sea a través de un arbitraje papal o de la Corte de La Haya, lo que no impidió ni impide que pueda mantener un diálogo directo y negociaciones para alcanzar soluciones a los mismos.

En el más elemental concepto de la justicia y la equidad, pregunto, ¿por qué si Chile es capaz de sostener una relación con otros Estados hirmaos, en el marco del Derecho Internacional y de manera civilizada, no es capaz de hacer lo mismo con Bolivia? ¿Existe realmente una razón que justifique esa posición por parte de Chile?    

Y más aún, ¿existe alguna razón que pueda justificar la referencia a las Fuerzas Armadas?

Bolivia como Estado pacifista que a través de su CPE promueve la cultura de la paz, el derecho a la paz, manifiesta claramente su derecho de acudir a las instancias jurídicas internacionales que correspondan para resolver su centenaria demanda marítima, sin que ello pueda dar lugar a amenazas ni a muestras de despliegue de fuerza.

Por ello Bolivia reitera firmemente su adhesión a la Declaración sobre el arreglo pacífico de controversias internacionales aprobado unánimemente mediante resolución 37/10 por la Asamblea de Naciones Unidas el año de 1982, que señala expresamente que:

“El recurso al arreglo judicial de las controversias jurídicas, en particular su remisión a la Corte Internacional de Justicia no debería ser considerado un acto inamistoso entre los Estados”.

Bolivia emplaza al Gobierno de Chile ante la garantía de los países miembros de la OEA presentes en esta Asamblea General, a no alzar banderas de nuevas agresiones, sino por el contrario a tratar este tema en el ámbito de la justicia y de cerrar una vieja herida y una vieja deuda histórica en aras de consolidar un continente que mire de frente el desarrollo del Siglo XXI, que nos permita construir una zona de paz y complementariedad, tal como acordaron nuestros presidentes en los diferentes mecanismos de integración.

La integración regional no será posible en la medida en que esta herida abierta que afecta a toda Sudamérica no sea cerrada. Bolivia es un país por naturaleza, ubicación y decisión convencido de la necesidad de la integración.

Pero cómo integrarnos si no podemos aceptar que debemos superar nuestras diferencias con el uso de las únicas armas que mi país conoce, el Derecho Internacional, el diálogo y la justicia.

Bolivia no cerrará las puertas al diálogo y por ello planteo hoy, una vez más, con la mayor buena fe entre Estados, la posibilidad de concretar una negociación formal bilateral hoy.

Bolivia planteará fraternalmente a Chile las veces que fuese necesario, como lo ha hecho a través de la historia la negociación directa para la restitución de su cualidad marítima.

Precisamente el año pasado en oportunidad de la 40 Asamblea General de la OEA en Lima, Perú, propuse el establecimiento de una hoja de ruta  a partir del punto sexto de la agenda de los 13 puntos, referido al tema marítimo, con el propósito de seguir etapas concretas y formales en una negociación directa con Chile a través del establecimiento de un proceso formal para encontrar soluciones concretas, factibles y útiles al tema marítimo. Lamentablemente Chile no entendió la dimensión histórica de la propuesta, espero que hoy sí lo pueda hacer.

Señor Presidente, en el ámbito multilateral que corresponde a este foro hemisférico, Bolivia celebra el propósito de las once resoluciones emitidas hasta el presente por la Asamblea General de la OEA en las que se declaró y reiteró el interés hemisférico permanente para encontrar una solución equitativa, incluyendo como establecen las resoluciones 686, 701, 873, 901, de los años 1983, 1984, 1987 y 1988, respectivamente, el concertar una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida al soberana al Océano Pacífico sobre las bases que consulten las recíprocas conveniencias y los derechos e intereses de las partes involucradas.

En ese mismo marco Bolivia hace un fraternal llamado a los Estados miembros de la OEA para que en un acto de justicia y desprendimiento democrático expresen sin lugar a dudas su convencimiento que se deben buscar soluciones y acuerdos en el más breve tiempo, no sólo a través del diálogo directo sino también a través de los mecanismos que el Derecho Internacional brinda a los Estados.

Recogiendo el sentir y pensar de mi pueblo, de sus niños, de los jóvenes, de los ancianos, hombres y mujeres, de todos los bolivianos y bolivianas que no claudican ni claudicarán en nuestro derecho de acceder al Océano Pacífico, agradezco a los países miembros de la OEA por su permanente apoyo, a su Secretario General, Dr. José Miguel Insulza por sus declaraciones del pasado año, demandando una solución al enclaustramiento marítimo boliviano y a las diversas autoridades y ex autoridades de Chile que son partícipes de una solución, y por supuesto al pueblo chileno, que en su grandeza ha manifestado el apoyo a la justa demanda de la salida al mar de Bolivia.

Señor Presidente, deseo solicitar una vez más a la OEA a través de su presidencia, para que en el marco de los principios establecidos en la Carta Constitutiva se constituya en el organismo hemisférico que garantice las soluciones conducentes y coadyuvantes a lograr los propósitos emanados de la Resolución 426, de las subsecuentes resoluciones de esta Asamblea General, instituyéndose en fuente jurídica perdurable y jurisprudencia significativa en la organización.

No se puede pretender ignorar el carácter del interés hemisférico de la solución al problema marítimo boliviano, apelando al falso argumento que no es un problema multilateral, pretendiendo desconocer la forma y el fondo de once resoluciones de la OEA. ¿O es que también pensamos que la OEA es un foro regional válido cuando responde a nuestros propios intereses?

El Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias y el diálogo directo con todos los actores de un problema son caminos válidos para la solución del enclaustramiento geográfico impuesto a Bolivia.

No intentemos negar la propia realidad. Hasta que nayrapacha volverá a ser jichapacha, ¡jallalla la OEA! Muchas gracias.     

San Salvador, El Salvador, 7 de junio de 2011


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